Es la pregunta que más nos hacen y tiene todo el sentido. Burgos acumula más de 60 días de helada al año y en las noches más duras del invierno se llega con facilidad a ocho o nueve grados bajo cero. Si el sistema saca calor del aire exterior, ¿qué ocurre cuando ese aire está helado?
Sí funciona, y esta es la explicación
La clave está en entender que una bomba de calor no "calienta el aire frío": aprovecha la energía térmica que ese aire contiene todavía. Incluso a diez grados bajo cero hay energía disponible, porque el cero absoluto está muchísimo más abajo. Los equipos actuales con refrigerantes modernos siguen produciendo calefacción con temperaturas exteriores de hasta -20 ºC o -25 ºC, según fabricante.
Lo que sí cambia es el rendimiento. Cuanto más frío está el aire exterior, más trabajo tiene que hacer el compresor y menos calor entrega por cada kWh consumido. Traducido: en un día de octubre el equipo puede moverse en torno a un COP de 4, y en una mañana de enero a -6 ºC ese valor baja. Sigue siendo mejor que cualquier caldera, pero baja.
Qué es el desescarche y por qué no debe asustarte
Con frío y humedad, la batería de la unidad exterior acumula escarcha. El equipo lo detecta e invierte brevemente su ciclo para derretirla: es el ciclo de desescarche. Dura unos minutos, es completamente normal y está previsto en el diseño. Lo que no es normal es que un equipo se pase la vida desescarchando, algo que suele indicar mal dimensionado o una ubicación desafortunada de la máquina.
Qué hay que exigir a una instalación en esta provincia
- Dimensionado con la temperatura de diseño real de Burgos, no con valores medios de la España templada.
- Emisores de baja temperatura: suelo radiante o radiadores de superficie generosa. Es lo que mantiene el rendimiento alto en invierno.
- Ubicación correcta de la unidad exterior: buena circulación de aire, elevada sobre el suelo para evitar acumulación de nieve y con drenaje del agua de desescarche resuelto.
- Curva de calefacción bien ajustada, para que el sistema se adelante a la bajada de temperatura en lugar de reaccionar tarde.
- Funcionamiento continuo a baja temperatura en vez de encendidos y apagados bruscos: es lo que menos consume en climas como este.
Un dato que sorprende: los países donde más bombas de calor se instalan por habitante son los nórdicos. Si el sistema funciona en Finlandia o en Noruega, funciona perfectamente en la meseta castellana. La diferencia no está en el clima, sino en calcular bien.
¿Y si se va la luz o hace un frío histórico?
Las instalaciones incorporan un apoyo eléctrico que entra solo en condiciones extremas o durante el desescarche. Bien configurado, apenas se activa unas pocas horas al año. El problema aparece cuando el equipo se queda corto y ese apoyo trabaja a diario: entonces la factura se dispara y la culpa no es de la tecnología, sino del cálculo.
Conclusión
La aerotermia es perfectamente válida en Burgos, con una condición: aquí no vale instalar de catálogo. Hay que calcular con los datos climáticos reales de la zona, elegir emisores adecuados y ajustar la regulación. Si quieres que estudiemos tu vivienda, mira cómo trabajamos la aerotermia en Burgos o consúltanos el cambio desde una caldera de gasóleo.
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